Uno de los muebles que mas utilizado en los hogares entre los siglos XIX y XX, es el aparador con cajones o cajonera, un mueble de gran valor del cual se le puede sacar un gran partido tanto decorativo como funcional
Este era el estado en el que estaba, estructuralmente bastante bien conservado a penas ha habido que encolarlo, la parte de arriba estaba suelta, y casi que fue mejor para tratarla
Estaba lleno de arañazos, y la clienta lo quería en madera natural la encimera y el resto pintado.
En primer lugar se elimino la capa de barniz y los rallajos, de manera minuciosa, con varios tipos de lija hasta dejar la superficie pulida y lisa.
Posteriormente, limpie la superficie con vinagre disuelto en agua, aplique un aceite de vaselina y una vez seco con una gamuza de algodón frote la superficie para sacarle brillo.
Encimera una vez lijada y pulida
El resto del mueble y el marco del espejo tras la eliminación de parte del barniz original (por cierto la mayoría de los barnices tienen un olor peculiar a casa de abuela), se pintaron con pintura gris perlado mate, y una vez seco se le dio un ligero efecto decapé.
Los tiradores y embellecedor del cerrojo se recuperaron, limpiándolos y puliéndolos, devolviéndoles su esplendor original.
Detalle del resultado final con la madera natural recuperada, el mueble pintado con el ligero efecto decapé y los tiradores recuperados.
Un mueble único y de calidad que es una delicia para los ojos de cualquiera persona con un gusto excepcional por la decoración y conservación de vienes mas que familiares
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